Durante
décadas la ciudad de Medellín y su historia han
estado enmarcadas por la
violencia y la degradación de la sociedad,
lo que ha contribuido a generar estereotipos acerca de lo que se puede
llegar a encontrar dentro de su
entorno. Es por esta razón que artículos
como estos permiten empezar a forjar nuevas perspectivas de lo que ha sido la
transformación de nuestra ciudad, específicamente en barrios populares en donde
el cambio se ha traspasado a otros ámbitos,
no solo en infraestructura, sino al mismo tiempo ha logrado permear la manera
como actúan sus habitantes, hasta el punto de llegar a convertirse en referente
para la construcción de nuevas formas de liderazgo como ciudad de cambio y
desarrollo.
Medellín tiene una sociedad con heridas que han dejado
cicatrices en el alma, pero con un corazón fuerte que todos los días late con
más fuerza, para luchar contra ese pasado que si hoy nos llena de dolor también
nos habla de experiencia, la cual nos abre una puerta al cambio, a un futuro
lleno de esperanza donde todos habrán aprendido el valor que tiene cada una de
las personas que han tenido que cambiar sus estilos de vida para darle una cara
nueva a lo que simboliza hoy su ciudad.
Esta
nueva manera de Medellín de venderse al
mundo, para algunos puede convertirse en una utopía ya que se pueden quedar con
la imagen antigua y muy marcada de lo que ha sido nuestra ciudad, porque en
muchas ocasiones se desvirtúan las
acciones que se han emprendido para mejorar la visibilidad de la ciudad en el
mundo. Pero existen factores tanto internos como externos que impiden un cambio
total de la mentalidad de algunos extranjeros ya que no logran desligar los
acontecimientos históricos violentos con la realidad que vive hoy Medellín en
muchos de sus sectores, igualmente es positivo e importante no olvidar el
pasado, sino estar atento a resaltar que a pesar de las problemáticas a podido
cambiar sus horizontes.

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